Instalación de WiFi para comunidades de vecinos
REDES WIFI · ZONAS COMUNES
El WiFi para comunidades de vecinos no busca dar internet a cada vivienda, sino cubrir bien los espacios compartidos: la portería, la sala de reuniones, el gimnasio, la piscina o el garaje.
En Lamartel instalamos redes WiFi para zonas comunes de comunidades de vecinos en la Comunidad de Madrid, adaptando la instalación a cómo es cada finca.
PORTERÍA, SALA, GIMNASIO, PISCINA Y GARAJE
Dónde interesa el WiFi en zonas comunes
Los usos más habituales están en los espacios compartidos: dar conexión en la conserjería o portería, cubrir la sala comunitaria donde se celebran las juntas, o llevar señal a zonas de ocio como el gimnasio o la piscina. También el garaje, donde además suele interesar tener cobertura para cámaras u otros sistemas. En todos estos puntos, un único router no llega, y hacen falta puntos de acceso repartidos y coordinados para dar una cobertura homogénea sin cortes de un espacio a otro.
UNA MEJORA PARA LA VIDA EN LA FINCA
Qué gana la comunidad de vecinos
01
La portería trabaja conectada
Videoportero, control de accesos y gestión de paquetería dejan de depender de una línea improvisada.
02
Las zonas comunes se usan más
Una sala de reuniones o un gimnasio con conexión estable se aprovechan de verdad; sin ella, quedan infrautilizados.
03
El garaje deja de ser un punto muerto
Con cobertura se pueden gestionar las plazas, los accesos y, cada vez más, los puntos de recarga.
04
Las cámaras y los sistemas comunes comparten infraestructura
Una sola red bien planteada sostiene videovigilancia, control de accesos y conectividad, en lugar de tres instalaciones sueltas.
05
El coste se reparte
Es un servicio común más, con una cuota por vecino que suele ser reducida al repartirse entre todos.
06
Suma valor a las zonas comunes
En obra nueva y rehabilitación, unas zonas comunes conectadas se han convertido en un argumento habitual de venta.
LÍNEA PROPIA, SERVICIOS COORDINADOS
Internet en comunidades de propietarios: una red para los servicios comunes
El WiFi de las zonas comunes puede compartir infraestructura con otros servicios de la comunidad, como las cámaras de vigilancia o el control de accesos, sobre una misma red bien segmentada. Plantearlo de forma conjunta evita duplicar instalaciones y facilita el mantenimiento.
Hay además una parte práctica que conviene resolver desde el principio: de qué línea cuelga el WiFi de las zonas comunes y quién la administra. En comunidades de propietarios lo habitual es contratar su propia conexión, independiente de la de cualquier vecino, y que la red quede documentada para que el administrador sepa qué hay instalado y a quién llamar si algo falla. También conviene decidir de antemano el tipo de acceso: contraseña única para vecinos, o un portal de bienvenida cuando la sala o el gimnasio se usan por reserva y pasan por allí personas ajenas a la comunidad.
ENTRADA CONTROLADA, INSTALACIÓN DISCRETA
Acceso controlado a la red de la comunidad de vecinos
En el WiFi para comunidades de vecinos interesa que el acceso esté ordenado: se puede dar una clave a los vecinos o configurar un portal cautivo con acceso controlado para residentes y visitas, evitando que la red quede abierta a cualquiera. Así el servicio es cómodo para la comunidad y seguro.
No siempre hace falta una obra grande. En muchos edificios se puede aprovechar la canalización existente para llevar el cable hasta los puntos de acceso, y colocar estos de forma discreta en las zonas comunes. Se estudia el edificio para dar con la solución más sencilla y con el menor impacto posible en los elementos comunes.
COORDINAR LOS RECORRIDOS DESDE EL PROYECTO
WiFi para comunidades de vecinos en obra nueva y rehabilitación
Dejarlo previsto en obra suele resultar más económico y limpio: las canalizaciones están abiertas, el cableado se pasa sin rozas ni canaleta vista y los puntos de acceso quedan integrados en el falso techo. En rehabilitación ocurre lo mismo mientras la obra está en marcha.
En esos casos el interlocutor no es el administrador sino la constructora o la dirección facultativa, y el WiFi para comunidades de vecinos se coordina con el resto de instalaciones: portero automático, control de accesos, videovigilancia y, cada vez más, la preinstalación de recarga del garaje. Coordinarlas en el mismo proyecto permite prever recorridos y canalizaciones adecuados, manteniendo las separaciones que correspondan.
En un edificio ya construido también se resuelve, aprovechando los recorridos existentes de portero automático o de antena, cuando la canalización tiene capacidad y es técnicamente compatible. El trabajo es mayor y conviene medir antes qué se puede aprovechar y qué hay que tender.
PROPUESTA PARA LA JUNTA E INSTALACIÓN PLANIFICADA
Cómo se plantea el WiFi para comunidades de vecinos y qué se aprovecha
En comunidades de propietarios estudiamos qué zonas se quieren cubrir, medimos la cobertura necesaria y preparamos una propuesta clara, con su presupuesto, para que la comunidad pueda decidir en junta con toda la información. La instalación se planifica para molestar lo mínimo a los vecinos, coordinándola con la administración de la finca y ajustando las fechas de la obra a lo que mejor venga a la comunidad.
UN SERVICIO DE LA COMUNIDAD
Un coste compartido entre los vecinos
En comunidades de propietarios se trata de un servicio para todos, así que el coste de la instalación se reparte entre la comunidad, y una red bien montada requiere poca intervención en el día a día, aunque conviene mantener actualizados los equipos, revisar la seguridad y supervisar su funcionamiento periódicamente. Se monta con equipos de calidad para que dure, y no acabe siendo una fuente de averías; y si en el futuro la comunidad quiere ampliar la cobertura a otra zona común, se hace sobre la misma instalación.
RESOLVEMOS SUS DUDAS
Preguntas frecuentes
¿Cómo se controla el acceso?
Se puede dar una clave a los vecinos o configurar un portal cautivo con acceso controlado para residentes y visitas, evitando que la red quede abierta a cualquiera.
¿Quién paga el WiFi de las zonas comunes?
Lo habitual es que la comunidad contrate su propia línea, independiente de la de cualquier vecino, y que el coste se reparta como un servicio común más.
¿Da internet a las viviendas?
No. El WiFi de la comunidad cubre las zonas comunes: portería, sala de reuniones, gimnasio, piscina o garaje. La conexión de cada vivienda sigue siendo la que cada vecino tenga contratada.
¿Quién se encarga del mantenimiento?
Lo habitual es dejarlo con un servicio de mantenimiento contratado por la comunidad, de modo que el administrador tenga a quién llamar y no dependa de que un vecino se ocupe.
¿Es habitual que una comunidad instale WiFi en zonas comunes?
Cada vez más. Ha dejado de ser un extra para convertirse en soporte de servicios que ya tiene la finca: videoportero, control de accesos, cámaras y, últimamente, los puntos de recarga del garaje. En obra nueva se plantea directamente desde el proyecto.
¿Es mejor dejarlo previsto en obra o instalarlo después?
En obra suele resultar más económico y limpio y queda mejor resuelto, porque las canalizaciones están abiertas y el cableado se pasa sin rozas ni canaleta vista. En un edificio existente también se puede, aprovechando los recorridos de portero automático o de antena, aunque el trabajo es mayor.
¿Quién decide y quién firma?
En una comunidad ya constituida, la instalación se aprueba conforme a los acuerdos de la comunidad y la contratación la formaliza su representante o quien tenga facultades delegadas. El administrador coordina habitualmente la ejecución y el mantenimiento. En obra nueva o rehabilitación, el interlocutor suele ser la constructora o la dirección facultativa, y entonces se coordina con el resto de instalaciones.
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